Falta de apetito en la fibrosis pulmonar, ¿cómo gestionarla?

Falta de apetito en la fibrosis pulmonar, ¿cómo gestionarla?

Alimentación | 31/07/2023

A menudo utilizamos expresiones como “tener hambre” o “tener apetito” pero ¿cuál es el verdadero significado de cada una de ellas? Cuando hablamos de hambre nos referimos a la necesidad fisiológica que tiene nuestro cuerpo y que solo será satisfecha si ingerimos alimentos que cubran esas necesidades (carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas y minerales).[1]

En algunas ocasiones, la sensación de hambre en realidad es sensación de sed, ya que nuestro cuerpo resiente cuando se deshidrata un 1%, y manda una señal al sistema nervioso para que nos hidratemos. Es fácil que confundamos esta señal fácilmente con hambre, aunque lo que en realidad pasa es que nos estamos deshidratando.[2]

En cambio, cuando hablamos de apetito, nos referimos al deseo psicológico de comer. El apetito está vinculado a experiencias sensoriales y en ocasiones a las emociones. Una comida será más apetecible si su vista es agradable y se activa el sensor del gusto. En cambio, si la comida no tiene un aspecto atractivo es más probable que no active el deseo de comer. Además, otro factor muy importante que influye en el apetito es la compañía con la que se realiza la comida.[3] Pero este tema da para otro artículo.

En resumen, cuando hablamos de un buen estado nutricional tenemos que asegurar un consumo adecuado de todos los alimentos de la pirámide nutricional, además de una adecuada actividad física y una óptima gestión de nuestras emociones.[4]

Falta de apetito y fibrosis pulmonar

Es posible que las personas que viven con fibrosis pulmonar a menudo pierdan el apetito. Pero es muy importante que se alimenten de manera habitual. Una alimentación saludable puede mejorar o agravar los síntomas derivados de la fibrosis pulmonar. [5]

Muchas personas con fibrosis pulmonar pueden presentar reflujo gastroesofágico. Por otro lado, hay pacientes que reducen al máximo la ingesta de alimentos por miedo a favorecer los trastornos gastrointestinales. Esto contribuye a que pierdan peso más fácilmente. [6]

Entonces, ¿qué podemos hacer para manejar la falta de apetito?[5]

  • Dividir las calorías totales en 5 o 6 comidas diarias. De esta forma, comeremos más veces, pero menos cantidad.
  • No elegir alimentos ricos en fibra porque pueden derivar en una mayor sensación de saciedad. Por lo que comeríamos en menos ocasiones.
  • Evitar consumir mucho líquido cerca de las comidas principales. Así prevenimos que el estómago se llene antes de comer.
  • Evitar los alimentos muy calientes. Optar por temperaturas templadas, que se toleran mejor. Además, potencian el aroma se los alimentos y sacian menos.
  • Variar al máximo los tipos de cocción.
  • Tener en cuenta la presentación de los platos: variedad de colores, texturas y olores. De este modo, evitaremos la monotonía.
  • Cuidar la presentación y la condimentación de los platos para hacerlos más agradables y apetitosos.
  • Caminar con regularidad o hacer ejercicios suaves ayuda a estimular el apetito. Por eso, es recomendable pasear antes de las comidas.
  • Probar diferentes alimentos para dar la máxima variación posible y estimular el apetito.
  • Limitar e incluso eliminar el café, el tabaco, las bebidas gaseosas o bebidas alcohólicas.
  • Procurar que la comida no desprenda olores ni sabores fuertes.
  • Aprovechar los momentos del día en que haya más hambre.
  • Dedicar el tiempo que se necesite a comer y hacerlo en un ambiente tranquilo y relajado. Procurar comer en compañía.
  • Comer poco a poco y masticar bien los alimentos.
  • Utilizar platos grandes puede ser una buena estrategia para dar la sensación de que hay menos cantidad de comida y facilitar la ingesta.
  • Es importante mantener una buena higiene bucal para evitar sabores no deseados que se puedan relacionar posteriormente con determinadas comidas.
  • Tener a la vista alimentos fáciles de comer.
  • Marcarse pequeños objetivos a lo largo del día.
  • Mantener una buena hidratación.


[1] Ramos-Ibañez N. Hambre, saciedad y apetito. Su repercusión en el estado nutricional de los individuos. Nutrición clínica. 2002; 5 (4): 296-308.

[2] Observatorio de Hidratación y Salud. Hidratación en las personas mayores. Madrid: Anfabra; 2007

[3] Tébar J, Garaulet M, García M. Regulación del apetito: nuevos conceptos. Rev Esp Obes. 2003; 1 (1): 13-20.

[4] Samya Z, Drury D. Appetite stimulants use in cystic fibrosis. Pediatric Pulmonology. 2008; 43: 209–219

[5] Fundació Alicia. Link

[6] ¿Se debe modificar la alimentación ante una fibrosis pulmonar idiopática? Link

[7] Gasca M, Benito C, Fau R, Peón I, Maza M, Larriba T. Pacientes diagnosticados con fibrosis pulmonar en etapa avanzada. Revista Sanitaria de Investigación. Link

[8] OMS. Alimentación Sana. Link