¿Cómo puede afectar la COVID-19 a las personas con asma?

¿Cómo puede afectar la COVID-19 a las personas con asma?

Mundo respiratorio | 11/05/2021

La crisis sanitaria causada por el virus SARS-CoV-2, conocido comúnmente como Coronavirus y que ha generado la pandemia COVID-19, ha afectado especialmente a aquellas personas con patologías previas. Pacientes con diabetes, obesidad o con alguna dolencia cardíaca, han sido afectadas de forma más severa.

Al ser una enfermedad que afecta principalmente al sistema respiratorio, las personas que tienen patologías respiratorias previas también han tenido un mayor riesgo presentar síntomas más graves. El padecimiento de fibrosis quística, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) o hipertensión pulmonar, entre otras, es considerado como factor de riesgo para que la infección por coronavirus sea más grave. Además de las patologías anteriores, el Asma, con una prevalencia en España de alrededor de 3 millones, también puede suponer un elevado riesgo en caso de contagio por coronavirus.

¿Qué es el asma y cómo afecta la COVID-19?

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que, como decíamos, cuenta con una alta prevalencia y causa la inflamación de las vías respiratorias de los pulmones, haciendo que se estrechen e impidiendo el correcto flujo de aire. Este estrechamiento, causado por la inflamación, hace que la persona que la sufre tenga dificultad para respirar, falta de aliento, sienta opresión en el pecho o tos. Se trata, actualmente, de una enfermedad que no tiene cura, pero que se puede controlar, la mayoría de las veces, de forma satisfactoria.

A pesar de que no hay evidencias que sugieran que las personas con asma son más propensas al contagio, las infecciones respiratorias como la causada por la COVID-19 pueden provocar un empeoramiento de los síntomas, en casos de asma mal controlado o moderado/severo. Esto se debe a que la infección por coronavirus afecta a las vías respiratorias superiores e inferiores, haciendo que puedan dispararse algunos desencadenantes del asma o, incluso, provocar enfermedades respiratorias agudas como la neumonía.

Lo que sí se ha destacado a través de las instituciones públicas, asociaciones médicas y otros organismos de referencia como la Asthma and Allergy Foundation of America, es la importancia de mantener la adherencia al tratamiento, salvo recomendación expresa de nuestro médico. De hecho, un estudio reciente realizado en el Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, barajaba la posibilidad de que el asma fuera un “factor protector frente a la infección por SARS-CoV-2«. Entre las varias hipótesis que han surgido a raíz del estudio, se encuentra la de que el tratamiento con corticoesteroides inhalados que siguen algunas personas con asma puede ser eficaz para controlar la inflamación inducida por este coronavirus.

En cualquier caso, es importante saber distinguir entre los síntomas que causa la COVID-19 y los que genera el asma. En caso de tener alguna duda, consultar con un profesional médico antes de tomar cualquier decisión relacionada con nuestro tratamiento.

Asma y la vacuna para la COVID-19

La estrategia de vacunación del Sistema Nacional de Salud divide en dos grupos a las personas que consideran más vulnerables frente al virus para priorizar su vacunación. Estos grupos se han creado en función del nivel de evidencia (sólida o media/baja), situando a las personas con asma en el segundo grupo. El orden prioriza a las personas cuyas patologías previas tienen suficiente evidencia científica como para que el riesgo de morbilidad y mortalidad sea mayor.

Un documento realizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica(SEPAR), señala que las personas con asma grave podrían ser incluidas entre los grupos prioritarios para recibir la vacuna, pero nuevamente se apunta a la falta de estudios que demuestren que, en los casos donde las personas con asma grave han tenido peor pronóstico durante la infección por COVID, esto haya sido causado directamente por esta patología previa. Este documento también recomienda la vacunación a personas con asma, ya que no se han encontrado contraindicaciones o evidencias de que la vacuna afecte de forma particular a personas con esta patología.

Fuente: Gobierno de España

Así pues, las personas con asma, actualmente, no tienen prioridad respecto a otros colectivos con mayor riesgo y hará falta esperar a los criterios sobre los grupos prioritarios que se establezcan para la tercera fase de vacunación, que debería empezar en junio.

Respecto a la vacuna que corresponde a las personas con asma, entre las opciones disponibles actualmente (Pfizer BioNtech, Moderna, AstraZeneca o Janssen), se seguirá el criterio de vacunación marcado por el Sistema Nacional de Salud hasta la fecha.

La vacunación es muy importante para disminuir los contagios e ir recuperando poco a poco la normalidad. También se continúa evidenciando la seguridad de las vacunas en cuanto a sus posibles efectos adversos. La SEPAR así lo acredita, además de hacer algunas recomendaciones básicas para pacientes respiratorios, incluyendo a personas con asma grave de tipo alérgico.

En definitiva, y a falta de más evidencias y de futuros estudios que arrojen más luz sobre este tema, hay disparidad de opiniones sobre cómo puede afectar el coronavirus a las personas asmáticas. Sí parece haber mayor consenso en no considerar el asma como un factor de riesgo para el contagio. Recordamos que ante cualquier duda o complicación, lo más recomendable siempre es acudir a un profesional médico para que nos ayude o realice el diagnóstico adecuado.

Referencias