La importancia del autocuidado como parte del tratamiento

La importancia del autocuidado como parte del tratamiento

Cuidados | 19/10/2021

En los últimos años gracias en parte al fácil acceso a las nuevas tecnologías, ha surgido la figura del paciente activo: más informado, responsable de su enfermedad y tratamiento y más preparado a involucrarse activamente en su autocuidado y adoptar nuevos hábitos para mejorar su calidad de vida

¿De qué hablamos cuando hablamos de autocuidado? ¿Qué tiene que ver con la adherencia y la educación terapéutica?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como «la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica».[1] Y sigue, el autocuidado “reconoce a las personas como agentes activos en la gestión de su propia atención de la salud, en ámbitos como la promoción de la salud, la prevención y el control de enfermedades, la automedicación, etc”.[1] 

La convivencia con una enfermedad crónica no es fácil, especialmente cuando implica llevar a cabo un tratamiento bastante complejo. En estos casos, uno de los retos más importantes y elementos claves en el tratamiento es conseguir una óptima adherencia a la terapia.  La adherencia está influida por múltiples factores: el sistema sanitario, la enfermedad, tratamiento y también, el paciente.

En este sentido, la adherencia está definida por la OMS como “el grado en que el comportamiento de una persona —tomar el medicamento, seguir un régimen alimentario y ejecutar cambios en el modo de vida— se corresponde con las recomendaciones acordadas con un prestador de asistencia sanitaria”.[2]

Un tercer aspecto que está relacionado con el autocuidado y la adherencia es la educación terapéutica[3]. La educación terapéutica es muy importante para ayudar al paciente a “adquirir los recursos necesarios para gestionar óptimamente su vida, estar informado y participar en la toma de decisiones sobre su salud y su enfermedad compartidas con el profesional sanitario que le atiende[4]

¿En qué consiste el autocuidado?

Como define la OMS, el autocuidado se basa en las siguientes medidas[5]

  • Proporcionar un enfoque centrado en el ser humano.
  • Centrarse en la salud y bienestar de las personas teniendo en cuenta sus circunstancias, necesidades y entorno en el que vive.
  • Prevenir y tratar las enfermedades uno mismo en un entorno propicio y seguro en complemento al sistema de atención de salud.
  • Fomentar el acceso a la salud, información y toma de decisiones de las personas
  • Promover la participación activa de las personas con su propia salud y tratamiento mediante leyes y política de apoyo, financiación sanitaria y programas de educación terapéutica.

En este sentido, el documento “Estrategias de autocuidado”[6] publicado en Archivos de Bronconeumología, señala que un programa de educación terapéutica que fomente el autocuidado, debería incluir los siguientes elementos:

  • Conocer la enfermedad
  • Asegurar la administración del tratamiento de forma correcta
  • Saber identificar las exacerbaciones y saber cómo actuar
  • Adoptar y mantener un estilo de vida adecuado
  • Atender las visitas programadas
  • Tener una actitud proactiva

¿Cómo podemos mejorar el autocuidado en la FPI?

En el caso concreto de la FPI, para mejorar el manejo de la enfermedad y mantener el estado de salud y bienestar, es importante[7]:

  • Realizar correctamente el tratamiento farmacológico. No solo es importante tomarse la medicación, sino saber para qué sirve y cómo administrársela.
  • Mantener una dieta en pequeñas cantidades y fraccionadas, evitando los alimentos de difícil digestión para disminuir el riesgo de reflujo especialmente en la cena
  • Mantener un buen descanso que mejore las defensas del paciente
  • Realizar ejercicios respiratorios que ayuden a controlar la respiración
  • Evitar fumar y beber alcohol
  • Contar con apoyo para realizar las actividades de la vida diaria que pueden producir cansancio y fatiga

Para más recomendaciones para poder mejorar el bienestar y la calidad de vida, accede aquí.  


Referencias:

[1] https://www.who.int/es/health-topics/self-care#tab=tab_1

[2] World Health Organization. Adherence to long-term therapies. Evidence for action. Geneva: World Health Organization; 2003.

[3] https://www.archbronconeumol.org/es-estrategias-autocuidado-articulo-S0300289617303666

[4] World Health Organization. Therapeutic Patient Education. Continuing Education Programmes for Health Care Providers in the Field of Prevention of Chronic Diseases. Copenhagen: Regional Office for Europe; 1998. Disponible en: http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0007/145294/E63674.pdf.

[5] https://www.who.int/es/health-topics/self-care#tab=tab_2

[6] https://www.archbronconeumol.org/es-estrategias-autocuidado-articulo-S0300289617303666

[7] https://cybertesis.unmsm.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12672/8136/Morales_ag%20-%20Resumen.pdf?sequence=1&isAllowed=y