Asma

Enfermedad inflamatoria crónica respiratoria tanto infantil como en adultos 

Es una enfermedad muy prevalente, aunque no siempre bien diagnosticada por lo que puede estar infraestimada. La media de la prevalencia de asma infantil en España es del 10 %, similar a la de la Unión Europea, siendo mayor en las zonas costeras. Factores genéticos o medioambientales pueden generar diferencias según la zona estudiada.

Factores de riesgo

Una parte muy importante de esta enfermedad son los considerados factores de riesgo, ya sea tanto para el desarrollo del asma como los factores que harán mayor presencia de sintomatología (desencadenantes de crisis o exacerbaciones). De los primeros, de entre los muchos que se han demostrado, destacar la prematuridad, madre fumadora durante el embarazo, obesidad, menarquía (primera menstruación) precoz, síntomas de alergia respiratoria, entre otros. En cuánto los factores desencadenantes del asma, también de los muchos que hay descritos, dar mayor importancia a: factores atmosféricos (polución, humedad…), domésticos (ácaros de polvo, pelo de animales), infecciones respiratorias (tanto de virus, bacterias como hongos) y factores laborales (polvo de madera, harinas, sustancias químicas) …

La presentación clínica asma es muy variable, pero la presencia de inflamación de la vía respiratoria es una característica patológica común, que está presente tanto si los síntomas son puntuales como más crónicos, y afecta la mucosa del árbol respiratorio y también mucosa nasal.

Diagnóstico

El diagnóstico de asma debe tenerse en cuenta ante la presenta de síntomas respiratorios, como sibilancias (“pitos en el pecho”), dificultad respiratoria, tos y sensación de presión en el pecho. Como se ha comentado, los síntomas pueden venir desencadenados por múltiples factores. Suelen presentarse más frecuentemente de noche o madrugada, y también en ciertas épocas del año (más alergia en primavera). Como ningún síntoma es específico del asma, se necesitan más estudios, sobre todo la espirometría (para medir la capacidad pulmonar).

Aunque en un estudio completo de diagnóstico o sospecha de asma bronquial, hay diferentes pruebas diagnósticas, principalmente nos basaremos en:

  • Espirometría: prueba para medir la capacidad pulmonar (el paciente inhala aire rápidamente para luego exhalarlo, permitiendo así determinar cuánto aire pueden contener los pulmones, así como la capacidad del paciente para movilizarlo). Se completa con el llamado, prueba de broncodilatación. Administrando un fármaco (mediante un inhalador) broncodilatador para valorar si hay un aumento de la capacidad pulmonar, respecto a la capacidad inicial medida. Si hay un aumento positivo, se considera prueba diagnóstica de asma bronquial.
  • La variabilidad, o fluctuación excesiva de la función pulmonar a lo largo del tiempo, resulta esencial para el diagnóstico y control del asma. Seguimiento tanto en domicilio como en consulta médica de la capacidad/función pulmonar, tanto si hay síntomas o no. Cuando hay una variabilidad de función pulmonar >20% también resulta diagnóstico de asma.
  • La fracción exhalada de óxido nítrico (FENO) mide de forma no invasiva, mediante la exhalación la inflamación de las vías aéreas, también dándonos el diagnóstico cuando su valor resulta elevado. 

Otro punto importante es el estudio alergológico, para buscar factores/desencadenantes alergénicos que puedan provocar una crisis. Se puede hacer a cualquier paciente con asma y a cualquier edad. Principalmente se realiza por punción epidérmica, más conocido como prick test, y se realiza testando si hay reacción de la piel ante diferentes “alérgenos”. 

La gravedad del asma se clasifica en función de unos parámetros (síntomas de día, de noche, capacidad pulmonar del paciente, limitación de la actividad (tener que dejar de hacer ciertas actividades de la vida diaria por ahogo u otros síntomas), numero de crisis y necesidad de utilizar tratamiento de alivio (utilizado a demanda). Con todo se obtiene gravedad intermitente, persistente leve, persistente moderada o persistente grave

Como enfermedad crónica que es necesita de un control médico, con lo que obtendremos, con parámetros parecidos para determinar la gravedad, el control del asma, siendo asma bien controlado, parcialmente controlado o no controlado. 

Tratamiento

El objetivo del tratamiento del asma es lograr y mantener el control de la enfermedad, control de los síntomas diarios, prevenir las exacerbaciones y reducir al máximo su mortalidad. 

Los fármacos para tratar el asma se clasifican como de control o mantenimientoy de alivio, también llamados “de rescate”. 

  • Los medicamentos de control, de administración diaria durante periodos prolongados, incluyen en primer lugar los glucocorticoides inhalados (GCI) o sistémicos, siendo su función la antiinflamación de los bronquios. 
  • Los medicamentos de alivio se utilizan a demanda para tratar los síntomas de forma rápida y, de entre todos, destacan principalmente los agonistas 2-adrenérgicos de acción corta inhalados (el más común siendo el salbutamol). Según la necesidad de control de los síntomas o la gravedad del asma bronquial, será necesario aumentar la dosis o tratamiento con más de un fármaco. 

En los casos de asma alérgica mal controlada aun con dosis altas de diferentes combinaciones de fármacos, se puede añadir un anticuerpo monoclonal por vía subcutánea, que mejora los síntomas diarios y las exacerbaciones. En los últimos años han ido apareciendo nuevos fármacos, llamados biológicos, enfocados a tratar moléculas muy específicas que generan mal control del asma. 

REFERENCIAS 

  • V. Plaza Moral et al. GEMA. Guía española para el manejo del asma/ Arch Bronconeumol. 2015; 51(Supl 1): 2-54 
  • GINA2014. Global Initiative for Asthma. Global Strategy for Asthma Management and 
  • Prevention NHLBI/WHO Workshop Report. 2006. http://www.ginasthma.com 
  • Acuña-Izcaray A, Sánchez-Angarita E, Plaza V, Rodrigo G, Montes de Oca M, Gich I, et al. Quality assessment of asthma clinical practice guidelines: a systematic appraisal. Chest. 2013; 144(2): 390-7